miércoles, 9 de noviembre de 2016

Cambiar la educación

Este es un tema que está más que trillado, pero que no obstante queda mucho que resolver.
Cuando se habla de cambiar la educación nos encontramos ante un problema no menor, ya que no existe un modelo único de educación y ninguno que sea más sobresaliente que otro.
Pero si puedo decir que el modelo chileno no está funcionando bien, y eso es comprobable en varios niveles, siendo uno de ellos la estructura de enseñanza, cuyas directrices están basados en el pedagogismo, cuyo dictamen, en simples palabras, consiste en no "imponer" la información al alumnos, sino que este la descubra por su cuenta. En la teoría esto suena fantástico, pero lamentablemente esta mentalidad pedagógica (en el caso chileno) actua dentro de un marco enteramente contrario, por lo que la figura del profesor dentro del aula resulta un tanto ambigua, entre que esta ejerce como autoridad de la sala, pero al mismo tiempo no debe intervenir "mucho" en el proceso de aprendizaje del alumno.

Para no quedarme en la simple critica, voy a proponer algo que por lo demás no es novedoso, pero que sin embargo no logra triunfar del todo, debido a su factor de riesgo. Esta solución es romper los marcos rígidos de la estructura pedagógica a través de una sola arma; la CREATIVIDAD.
La creatividad supone un riesgo, porque significa implementar ideas nuevas dentro un contexto nuevo, pero es así como la sociedad ha ido progresando a lo largo de nuestra historia. Cuando el hombre oscilaba entre el mono y el ser humano, hubo unos que fueron más creativos y decidieron experimentar con el fuego, y así con todos los demás descubrimientos e inventos. Por ello, la creatividad también supone un arroje, arriesgarse por lo nuevo.

No significaba que la creatividad deba ser una ruptura del modelo tradicional, porque la capacidad para lograr eso requiere de personas muy capaces, pero si significa lograr salirse de lo establecido de vez en cuando, tratar de enseñar desde una perspectiva distinta, porque al final, lo que la educación escolar busca (o al menos debería buscar) es que el alumno saqué lo mejor de si mismo, y no aprender contenidos que luego de un tiempo olvidará, lo que no significa que no haya que enseñar contenido, pero que aquel contenido enseñado tenga una repercusión intelectual en el aprendiz que le permita ir descubriendo sus gustos, capacidades y habilidades, para luego trabajarlos y fortalecerlos.

Si se trata de hacer un cambio, más que gastar millones de pesos en cambiar la arquitectura escolar, yo comenzaría por otorgar un mayor grado de libertad a los colegios y profesores, e incentivarlos a explorar con nuevos métodos de enseñanza.
Hay quienes creen que con este tipo de cosas no se juega, pero este pensamiento tan fatalista de la educación no nos permite avanzar. Si bien hay un factor riesgo, lo peor que podría pasar es que el alumno no aprenda los objetivos estipulados por el ministerio de educación

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